CAPÍTULO 4: PLUSVALÍA Y CAPITALISMO
1. El Capitalismo.
El Capitalismo transforma la fuerza de trabajo y el trabajo en general en una mercancía más, de modo que la fórmula M-D-M propio del sistema simple de producción se convierte en la fórmula D-M-D, siendo en las relaciones sociales el dinero el principio y el fin, de modo que todo queda mercantilizado, siendo el D final mayor que el inicial, lo que supone la Plusvalía.
2. El origen de la Plusvalía.
El origen de la Plusvalía se encuentra por lo tanto no en el trabajo en sí, sino en la mercantilización de esa fuerza de trabajo, comprando a través del salario esa capacidad de hacer que el trabajo representa. Su valor está determinado por un lado por el tiempo de trabajo y por lo que se produce durante ese tiempo, y dado que el trabajo es considerado como un producto, su valor se calcula en función del tiempo y los medios utilizados. La Plusvalía se produciría por lo tanto cuando el trabajador confiere al producto de la fuerza de trabajo un valor superior al de los costes de su producción dado que el número de horas trabajadas es superior al valor del producto, abaratando con ello costes y aumentando el beneficio.
3. Los Componentes del Valor.
El Valor cuenta con tres componentes, cuya suma constituye el valor total del producto.
· Capital Constante (C): Coste de los Materiales más la Depreciación. Materiales y maquinaria, cuyo valor no varía en la producción.
· Capital Variable (V): Coste de los salarios referentes a la fuerza de trabajo, producido a sí mismo, lo que genera Plusvalor.
· Plusvalía: Ingreso disponible para su reutilización.
4. La tasa de la Plusvalía.
El valor total del producto sería el equivalente a las entradas brutas derivadas de las ventas, siendo la tasa de Plusvalía (P*) la proporción de ésta respecto a (V), el valor del excedente de trabajo respecto del trabajo necesario para producir (C) + (V).
Por lo tanto, estos tres valores inciden en la plusvalía: jornada de trabajo (la necesaria y la qye excede), la cantidad de mercancías producidas y la productividad del trabajo.
5. La Composición Orgánica del Capital.
La composición orgánica del capital (O), se halla en la relación (C)+(V)/(C), mientras la tasa de la ganancia (g)es igual a la proporción de plusvalía con respecto al coste total del capital invertido en la producción, aunque los costes de los elementos que componen (C)© no se degradan en el mismo tiempo, siendo los materiales transformables y degradables en menor tiempo que la maquinaria.
lunes, 25 de enero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
Capítulo 8 Sweezy
CAPÍTULO 8: LA NATURALEZA DE LAS CRISIS CAPITALISTAS
1. La producción simple de mercancías y las crisis.
El modelo de transacción capitalista introduce para Marx la posibilidad de que se produzcan crisis insospechadas para las economías simples, ya que si se produce un fallo en un comprador o en un vendedor, la cadena entra en crisis, afectando a toda la economía, haciendo que existan a la vez mercancías que no se pueden vender, y necesidades insatisfechas. Cada productor produce más de lo que puede vender, haciendo que la crisis se sustancie e una sobreproducción.
Lo importante sería encontrar las causas que interrumpen la cadena.
2. La Ley de Say
Esta ley sostiene que no puede romperse la circulación D-M-D, y que por lo tanto no puede haber ni sobreproducción ni crisis, lo que constituye un error de los economistas clásicos, ya que no distinguen entre el sistema de producción simple y el capitalista, teniendo por lo tanto una idea falsa de la crisis en los sistemas capitalistas. Marx rechaza esta idea pues en la cadena Compra-Venta no existe la obligación de comprar, lo que puede interrumpir la cadena, desencadenando la Crisis. La Venta y la Compra son dos procesos diferentes, distanciados en el espacio y en el tiempo, teniendo tan solo en común el dinero como elemento de la transacción, lo que indica que son independientes, pudiendo alterarse el equilibrio entre los mismos produciendo así una crisis.
3. El capitalismo y las crisis.
En la forma de producción M-D-M, propia de los sistemas de producción de mercancías simple, el cambio se produce con el propósito de asignar un valor de uso, y no el aumento del valor de cambio. Se trata de una producción para el consumo.
En la forma D-M-D, ambas D representan el valor de cambio, con el objetivo de incrementar ese valor, dado que el Capitalismo es una producción para aumentar la ganancia, aunque el modelo M-D-M, no haya dejado de existir.
El interés del Capitalista es incrementar D, la tasa de ganancia, lo que hace que ante una situación de tasa de ganancia cero o negativa, el incentivo de producción del capitalista desaparecerá, generando con ello la crisis, siendo suficiente con que descienda la misma, aun sin desaparecer ni hacerse negativa, para que se produzca la crisis.
4. Los dos tipos de crisis.
Existen dos tipos de crisis, las que se relacionan con la tendencia descendente de la tasa de ganancia y la crisis de realización de valor. Cada tipo de crisis tiene un mecanismo de producción causal diferente, atendiendo a problemas distintos, pues en uno el fenómeno está relacionado con los movimientos en la tasa de la plusvalía y en la composición del capital, sin afectar al sistema de valor, mientras que en el otro las fuerzas, que aún no se han especificado, crean un déficit general en la Demanda de mercancías, siendo insuficientes para comprarlas con una tasa de ganancia adecuada.
En ambos casos, el punto de partida se encuentra en un descenso en la tasa de ganancia, precisando un análisis diferente lo que se encuentra en el trasfondo de ese descenso en cada caso.
1. La producción simple de mercancías y las crisis.
El modelo de transacción capitalista introduce para Marx la posibilidad de que se produzcan crisis insospechadas para las economías simples, ya que si se produce un fallo en un comprador o en un vendedor, la cadena entra en crisis, afectando a toda la economía, haciendo que existan a la vez mercancías que no se pueden vender, y necesidades insatisfechas. Cada productor produce más de lo que puede vender, haciendo que la crisis se sustancie e una sobreproducción.
Lo importante sería encontrar las causas que interrumpen la cadena.
2. La Ley de Say
Esta ley sostiene que no puede romperse la circulación D-M-D, y que por lo tanto no puede haber ni sobreproducción ni crisis, lo que constituye un error de los economistas clásicos, ya que no distinguen entre el sistema de producción simple y el capitalista, teniendo por lo tanto una idea falsa de la crisis en los sistemas capitalistas. Marx rechaza esta idea pues en la cadena Compra-Venta no existe la obligación de comprar, lo que puede interrumpir la cadena, desencadenando la Crisis. La Venta y la Compra son dos procesos diferentes, distanciados en el espacio y en el tiempo, teniendo tan solo en común el dinero como elemento de la transacción, lo que indica que son independientes, pudiendo alterarse el equilibrio entre los mismos produciendo así una crisis.
3. El capitalismo y las crisis.
En la forma de producción M-D-M, propia de los sistemas de producción de mercancías simple, el cambio se produce con el propósito de asignar un valor de uso, y no el aumento del valor de cambio. Se trata de una producción para el consumo.
En la forma D-M-D, ambas D representan el valor de cambio, con el objetivo de incrementar ese valor, dado que el Capitalismo es una producción para aumentar la ganancia, aunque el modelo M-D-M, no haya dejado de existir.
El interés del Capitalista es incrementar D, la tasa de ganancia, lo que hace que ante una situación de tasa de ganancia cero o negativa, el incentivo de producción del capitalista desaparecerá, generando con ello la crisis, siendo suficiente con que descienda la misma, aun sin desaparecer ni hacerse negativa, para que se produzca la crisis.
4. Los dos tipos de crisis.
Existen dos tipos de crisis, las que se relacionan con la tendencia descendente de la tasa de ganancia y la crisis de realización de valor. Cada tipo de crisis tiene un mecanismo de producción causal diferente, atendiendo a problemas distintos, pues en uno el fenómeno está relacionado con los movimientos en la tasa de la plusvalía y en la composición del capital, sin afectar al sistema de valor, mientras que en el otro las fuerzas, que aún no se han especificado, crean un déficit general en la Demanda de mercancías, siendo insuficientes para comprarlas con una tasa de ganancia adecuada.
En ambos casos, el punto de partida se encuentra en un descenso en la tasa de ganancia, precisando un análisis diferente lo que se encuentra en el trasfondo de ese descenso en cada caso.
Capítulo 6 Sweezy
LA TENDENCIA DESCENDENTE DE LA TASA DE LA GANANCIA
1. La formulación de la ley por Marx.
Marx considera la ganancia como la fuerza que impulsa la producción del Sistema Capitalista. La mecanización del proceso de producción permite que se pueda rendir más, aumentando de este modo los beneficios utilizando la misma cantidad de trabajo, permitiendo el aumento de la Productividad. De este hecho extrajo Marx la Ley de la Tendencia Descendente de la Tasa de Ganancia.
Si la tasa de la plusvalía es constante, la ganancia variará inversamente a la composición orgánica del capital.
2. Las causas contrarrestantes.
Estas causas hacen que esta Ley no sea más que una tendencia.
Para que se dé esta tendencia han de concurrir una serie de factores:
Ø Abaratamiento de los elementos del Capital constante. El aumento de la maquinaria eleva la productividad del trabajo, disminuyendo el valor por unidad del capital constante.
Ø Aumento de la Intensidad de Explotación. Producir más en un tiempo menor, sin alterar la cantidad de trabajo necesario, acelerando y estirando la jornada, aumentando de este modo las ganancias.
Ø Depresión de los Salarios. Determinado por el Mercado.
Ø “Ejército de Reserva”, o sobrepoblación. El que haya trabajadores desocupados lleva a la creación de nuevas industrias con una baja composición orgánica del capital y una tasa alta de ganancia.
Ø Comercio Exterior. Abarata la adquisición de materias primas.
3. Una crítica de la Ley.
La tasa de ganancia es el resultado de la composición orgánica del capital, de modo que una composición ascendente del capital lleva consigo un aumento de la productividad del trabajo, concluyendo que la productividad creciente del trabajo es consustancial al abaratamiento del trabajador, aumentando la Tasa de la Plusvalía
Los capitalistas pueden hacer frente a la tasa descendente de la ganancia a través de varios medios, como la innovación tecnológica o los procesos globalizadores.
La formulación de esta ley no es convincente en el sentido de que no existe ningún hecho que asegure que los cambios en la composición orgánica del capital sean tan superiores a los cambios en la tasa de la plusvalía y que dominen los movimientos de la tasa de ganancia.
Lo que sí es cierto es que el aumento de la composición orgánica del capital tenderá a reestablecer la tasa de plusvalía, haciendo pensar que existen otras fuerzas más allá de las estudiadas, significativas en este sentido, como los Sindicatos o la acción del Estado en beneficio de los trabajadores. Las fuerzas que por el contrario tienden a aumentar la tasa de ganancia son las organizaciones patronales, la exportación del capital, la formación de monopolios y las acciones del Estado en dirección a beneficiar al capital.
1. La formulación de la ley por Marx.
Marx considera la ganancia como la fuerza que impulsa la producción del Sistema Capitalista. La mecanización del proceso de producción permite que se pueda rendir más, aumentando de este modo los beneficios utilizando la misma cantidad de trabajo, permitiendo el aumento de la Productividad. De este hecho extrajo Marx la Ley de la Tendencia Descendente de la Tasa de Ganancia.
Si la tasa de la plusvalía es constante, la ganancia variará inversamente a la composición orgánica del capital.
2. Las causas contrarrestantes.
Estas causas hacen que esta Ley no sea más que una tendencia.
Para que se dé esta tendencia han de concurrir una serie de factores:
Ø Abaratamiento de los elementos del Capital constante. El aumento de la maquinaria eleva la productividad del trabajo, disminuyendo el valor por unidad del capital constante.
Ø Aumento de la Intensidad de Explotación. Producir más en un tiempo menor, sin alterar la cantidad de trabajo necesario, acelerando y estirando la jornada, aumentando de este modo las ganancias.
Ø Depresión de los Salarios. Determinado por el Mercado.
Ø “Ejército de Reserva”, o sobrepoblación. El que haya trabajadores desocupados lleva a la creación de nuevas industrias con una baja composición orgánica del capital y una tasa alta de ganancia.
Ø Comercio Exterior. Abarata la adquisición de materias primas.
3. Una crítica de la Ley.
La tasa de ganancia es el resultado de la composición orgánica del capital, de modo que una composición ascendente del capital lleva consigo un aumento de la productividad del trabajo, concluyendo que la productividad creciente del trabajo es consustancial al abaratamiento del trabajador, aumentando la Tasa de la Plusvalía
Los capitalistas pueden hacer frente a la tasa descendente de la ganancia a través de varios medios, como la innovación tecnológica o los procesos globalizadores.
La formulación de esta ley no es convincente en el sentido de que no existe ningún hecho que asegure que los cambios en la composición orgánica del capital sean tan superiores a los cambios en la tasa de la plusvalía y que dominen los movimientos de la tasa de ganancia.
Lo que sí es cierto es que el aumento de la composición orgánica del capital tenderá a reestablecer la tasa de plusvalía, haciendo pensar que existen otras fuerzas más allá de las estudiadas, significativas en este sentido, como los Sindicatos o la acción del Estado en beneficio de los trabajadores. Las fuerzas que por el contrario tienden a aumentar la tasa de ganancia son las organizaciones patronales, la exportación del capital, la formación de monopolios y las acciones del Estado en dirección a beneficiar al capital.
Capítulo 1 Sweezy
CAPÍTULO 1: EL MÉTODO DE MARX
El uso de la abstracción.
Marx, utilizando el método abstracto-deductivo, aceptaba lo que otros teóricos llamaban el Método de las Aproximaciones Sucesiva, que consiste en una deducción en la que se eliminan las simplificaciones de la investigación, de modo que no se desnaturalice el objeto de estudio, de modo que la teoría pueda explicar un ámbito cada vez más amplio de la realidad.
En este proceso de abstracción hay que dar respuesta a dos cuestiones fundamentales: ¿Qué problema es el que se examina?, y ¿Cuáles son los elementos esenciales de ese problema? De este modo, cada investigador sea capaz de dar sus propias respuestas, diferentes a las de cualquier otro.
Es fundamental, durante el proceso de investigación científica, diferenciar perfectamente entre lo que es esencial y lo que no lo es. La abstracción es precisamente el proceso que ayuda al científico en la labor de extraer la sustancia esencial de los hechos para permitir de este modo su posterior análisis. Para lograrlo, lo que debe hacer el investigador es elaborar hipótesis acerca de lo que es esencial y lo que no lo es, profundizar en estas hipótesis y comprobarlas con los datos que proporciona la experiencia en un proceso Inductivo.
Aceptando Marx la trayectoria de la Rhenische Zeitung contacta con otras ideas sociales provenientes de la Filosofía o el Derecho, conectando con las ideas Socialistas y Comunistas, rompiendo su pasado filosófico e involucrándose en el estudio del Comunismo y el Socialismo, y alcanzando de este modo la madurez que le permitió abordar sus estudios económicos posteriores, aunque su perspectiva de la Economía Política se forjara antes de abordar estas obras.
El aspecto que más preocupaba a Marx era el Cambio Social, contemplando la Sociedad en su conjunto, teniendo un impacto especial en la misma la Economía. La intención de Marx no era reducirlo todo a términos económicos, sino encontrar las relaciones entre las variables económicas y las no económicas, de modo que pudiera llevar luz sobre la verdadera Ley económica que regía el mundo de la Sociedad Moderna.
Carácter Histórico del Pensamiento de Marx.
Marx utiliza elementos de análisis que provienen del pensamiento de Hegel, como por ejemplo la importancia de los procesos de desarrollo a través del conflicto entre fuerzas opuestas a través de la historia, haciendo referencia a los modos de producción como verdadero elemento explicativo de los denominados Conflictos de Clase. De esto se desprende que las relaciones económicas esenciales son las que se encuentran bajo las relaciones sociales, materializándose en Conflictos de Clase, cuyo factor fundamental es la Propiedad de los Medios de Producción, haciendo referencia al Capital como la fuerza que todo lo domina en la Sociedad Burguesa, dividiendo a la sociedad entre Burguesía y Proletariado en función de su naturaleza material. Este hecho es para Marx el centro mismo de la investigación, analizado a través de la abstracción del método materialista.
Las leyes descubiertas de este modo por Marx tendrían una validez relativa al nivel de abstracción utilizado y las transformaciones que sufrirán cuando se apliquen a niveles más concretos de análisis. Es por ello que los resultados tienen un carácter provisional, teniendo que dar respuesta a estas preguntas: ¿Están hechas con la debida consideración del problema estudiado? ¿Se han eliminado los elementos no esenciales del problema? Y ¿Se abstienen de eliminar los elementos esenciales?
Por eso Marx analiza la realidad mediante un método Histórico-materialista, ya que la realidad social no es solo un proceso de cambio determinado por las relaciones de un determinado momento, sino un proceso histórico, siendo los procesos de cambio social algo no puramente mecánico, sino producto de la acción humana, condicionada por el tipo de sociedad. Por ello, el Capitalismo puede entenderse y criticarse desde una perspectiva interna, pero no en cuanto una mera simplificación.
El uso de la abstracción.
Marx, utilizando el método abstracto-deductivo, aceptaba lo que otros teóricos llamaban el Método de las Aproximaciones Sucesiva, que consiste en una deducción en la que se eliminan las simplificaciones de la investigación, de modo que no se desnaturalice el objeto de estudio, de modo que la teoría pueda explicar un ámbito cada vez más amplio de la realidad.
En este proceso de abstracción hay que dar respuesta a dos cuestiones fundamentales: ¿Qué problema es el que se examina?, y ¿Cuáles son los elementos esenciales de ese problema? De este modo, cada investigador sea capaz de dar sus propias respuestas, diferentes a las de cualquier otro.
Es fundamental, durante el proceso de investigación científica, diferenciar perfectamente entre lo que es esencial y lo que no lo es. La abstracción es precisamente el proceso que ayuda al científico en la labor de extraer la sustancia esencial de los hechos para permitir de este modo su posterior análisis. Para lograrlo, lo que debe hacer el investigador es elaborar hipótesis acerca de lo que es esencial y lo que no lo es, profundizar en estas hipótesis y comprobarlas con los datos que proporciona la experiencia en un proceso Inductivo.
Aceptando Marx la trayectoria de la Rhenische Zeitung contacta con otras ideas sociales provenientes de la Filosofía o el Derecho, conectando con las ideas Socialistas y Comunistas, rompiendo su pasado filosófico e involucrándose en el estudio del Comunismo y el Socialismo, y alcanzando de este modo la madurez que le permitió abordar sus estudios económicos posteriores, aunque su perspectiva de la Economía Política se forjara antes de abordar estas obras.
El aspecto que más preocupaba a Marx era el Cambio Social, contemplando la Sociedad en su conjunto, teniendo un impacto especial en la misma la Economía. La intención de Marx no era reducirlo todo a términos económicos, sino encontrar las relaciones entre las variables económicas y las no económicas, de modo que pudiera llevar luz sobre la verdadera Ley económica que regía el mundo de la Sociedad Moderna.
Carácter Histórico del Pensamiento de Marx.
Marx utiliza elementos de análisis que provienen del pensamiento de Hegel, como por ejemplo la importancia de los procesos de desarrollo a través del conflicto entre fuerzas opuestas a través de la historia, haciendo referencia a los modos de producción como verdadero elemento explicativo de los denominados Conflictos de Clase. De esto se desprende que las relaciones económicas esenciales son las que se encuentran bajo las relaciones sociales, materializándose en Conflictos de Clase, cuyo factor fundamental es la Propiedad de los Medios de Producción, haciendo referencia al Capital como la fuerza que todo lo domina en la Sociedad Burguesa, dividiendo a la sociedad entre Burguesía y Proletariado en función de su naturaleza material. Este hecho es para Marx el centro mismo de la investigación, analizado a través de la abstracción del método materialista.
Las leyes descubiertas de este modo por Marx tendrían una validez relativa al nivel de abstracción utilizado y las transformaciones que sufrirán cuando se apliquen a niveles más concretos de análisis. Es por ello que los resultados tienen un carácter provisional, teniendo que dar respuesta a estas preguntas: ¿Están hechas con la debida consideración del problema estudiado? ¿Se han eliminado los elementos no esenciales del problema? Y ¿Se abstienen de eliminar los elementos esenciales?
Por eso Marx analiza la realidad mediante un método Histórico-materialista, ya que la realidad social no es solo un proceso de cambio determinado por las relaciones de un determinado momento, sino un proceso histórico, siendo los procesos de cambio social algo no puramente mecánico, sino producto de la acción humana, condicionada por el tipo de sociedad. Por ello, el Capitalismo puede entenderse y criticarse desde una perspectiva interna, pero no en cuanto una mera simplificación.
Exposición de los Trabajos de Clase
¿Qué tal estamos haciendo nuestras exposiciones de los trabajos? Esta es una pregunta que el que más y el que menos se está planteando en esta asignatura.
La capacidad de comunicación es fundamental en cualquier disciplina, siendo esencial en la nuestra.
Durante todos los años que llevamos inmersos en el sistema educativo hemos ido adquiriendo conocimientos, una cantidad ingente de información que en muchas ocasiones se nos antoja inútil.
La cuestión que me planteo a propósito de la exposición de nuestros trabajos es hasta qué punto ha sido efectiva la educación que hemos sufrido en colegios e institutos que no nos ha dado las herramientas necesarias para desarrollar todas nuestras potencialidades, en especial la destreza comunicativa?
Nuestra capacidad de hablar en público es bastante pobre, y yo creo que eso ha quedado evidenciado en esta experiencia. Es de agradecer por tanto la oportunidad que en este sentido nos ha brindado el profesor, dado que son pocas las asignaturas de esta carrera que nos permiten desarrollar este ámbito comunicativo tan fundamental.
¿Sería Bolonia un buen contexto para abordar estas carencias? Si es así, considero que sería recomendable que muchos se replantearan la deseabilidad de tal Plan, ya que, desde mi punto de vista, este Plan constituiría una nueva oportunidad formativa.
La capacidad de comunicación es fundamental en cualquier disciplina, siendo esencial en la nuestra.
Durante todos los años que llevamos inmersos en el sistema educativo hemos ido adquiriendo conocimientos, una cantidad ingente de información que en muchas ocasiones se nos antoja inútil.
La cuestión que me planteo a propósito de la exposición de nuestros trabajos es hasta qué punto ha sido efectiva la educación que hemos sufrido en colegios e institutos que no nos ha dado las herramientas necesarias para desarrollar todas nuestras potencialidades, en especial la destreza comunicativa?
Nuestra capacidad de hablar en público es bastante pobre, y yo creo que eso ha quedado evidenciado en esta experiencia. Es de agradecer por tanto la oportunidad que en este sentido nos ha brindado el profesor, dado que son pocas las asignaturas de esta carrera que nos permiten desarrollar este ámbito comunicativo tan fundamental.
¿Sería Bolonia un buen contexto para abordar estas carencias? Si es así, considero que sería recomendable que muchos se replantearan la deseabilidad de tal Plan, ya que, desde mi punto de vista, este Plan constituiría una nueva oportunidad formativa.
Guerra Informática
Qué puede suponer, en un mundo globalizado como el actual, prescindir del ordenador? Sería verdaderamente inconcebible la economía actual sin atender a la importancia de los soportes informáticos.
No es de extrañar, por tanto, la reacción del Presidente de los EEUU ante la posible "Guerra Informática" que puede desencadenarse en cualquier momento, tal y como nos han hecho ver un grupo de piratas infromáticos chino estos días. Las consecuescias para la Economía global serían trascendentales.
Podemos comprender perfectamente esta situación sin hacer grandes esfuerzoa, pues a nivel de usuario todos hemos tenido la experiencia de tener que apañarnos con ordenadores ajenos debido a una infección masiva de troyanos en nuestro PC.
Yo ya tengo un nuevo ordenador, después de una temporada medio aislado, y lo he pertrechado convenientemente para esta guerra de la que de una forma u otra somos o podemos a llegar a ser partícipes.
No es de extrañar, por tanto, la reacción del Presidente de los EEUU ante la posible "Guerra Informática" que puede desencadenarse en cualquier momento, tal y como nos han hecho ver un grupo de piratas infromáticos chino estos días. Las consecuescias para la Economía global serían trascendentales.
Podemos comprender perfectamente esta situación sin hacer grandes esfuerzoa, pues a nivel de usuario todos hemos tenido la experiencia de tener que apañarnos con ordenadores ajenos debido a una infección masiva de troyanos en nuestro PC.
Yo ya tengo un nuevo ordenador, después de una temporada medio aislado, y lo he pertrechado convenientemente para esta guerra de la que de una forma u otra somos o podemos a llegar a ser partícipes.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Resúmenes de las lecturas
Lectura 3
Introducción de Manuel Sacristán a "ANTI-DURING". Autor: F. Engels.
Qué es una concepción del mundo.
En este texto, el autor reflexiona acerca de la naturaleza de las concepciones del mundo. Inicia el discurso con una serie de consideraciones generales acerca de qué es lo que constituye tales concepción, circunscribiéndose particularmente al ámbito social. Posteriormente se referirá a una concepción del mundo en particular, la marxista.
Comienza el autor del texto su exposición aclarando que una concepción del mundo no es un conocimiento en sentido científico, sino más bien “una serie de principios que dan razón de la conducta de un sujeto”, en base a los cuales se explica tal conducta. Tales principios son o suelen ser inconscientes, por lo que su materialización en conductas efectivas y observables suele desarrollarse de forma acrítica.
Es posible, según el autor, que estos principios se encuentren formulado explícitamente en la cultura propia de la sociedad en la que se vive. Tal cultura contiene “un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo físico y de la vida”, lo que suele condicionar la conducta de los sujetos que la comparten.
El hecho de que una cultura formule explícitamente su concepción del mundo no implica necesariamente, según el autor, que en realidad, de tal concepción se derive un funcionamiento social efectivo fiel a la misma. Suele darse en realidad que en la sociedad esté activa una concepción de la realidad transversalmente penetrada de ideología.
Se impone, por tanto, la necesidad de establecer una relación entre las concepciones del mundo y la ciencia positiva, de modo que podamos arrojar luz sobre estas cuestiones.
Vemos, sin embargo, como esta relación entre concepción del mundo y ciencia va cambiando a lo largo de la historia, de una civilización a otra. Es este proceso, el saber filosófico va perdiendo ámbitos de conocimiento a favor de las ciencias positivas, intentado desesperadamente salvar su propia identidad procurándose preguntas y respuestas supuestamente superiores a las de las ciencias, trascendiéndolas e integrándolas de modo que fuera capaz de constituir un saber válido para conocer la realidad “con la misma positividad que el de la ciencia”.
Esta pretensión de la filosofía sistemática pierde su razón de ser a mediados del S. XIX, teniendo a Engels como protagonista, debido a las características que el saber debía desde entonces tener y que la filosofía no tenía. Estas características son:
1.- Intersubjetividad: “que todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulación del mismo modo”. Esta característica es propia del conocimiento científico-positivo, y ajena al mundo de la filosofía así como el de la religión.
2.- Capacidad de posibilitar previsiones exactas: característica no presente en el saber filosófico.
El caso es que las concepciones del mundo carecen absolutamente de estas dos características propias del saber científico, pues aspectos fundamentales para ellas, como la existencia de Dios por ejemplo, son cuestiones no susceptibles de ser conocidas positivamente a través de la evidencia empírica.
La conclusión a la que llega el autor tras todas estas consideraciones es que “la concepción del mundo que tome a la ciencia como único cuerpo de conocimiento real” fundamentará su construcción en los descubrimientos científicos, y se erigirá así mismo como guía para las futuras investigaciones.
Vemos, en cualquier caso, que de una forma u otra, el conocimiento científico se encuentra condicionado por una determinada concepción del mundo.
Siguiendo la argumentación, el autor del texto analiza pormenorizadamente una de las posibles concepciones del mundo; la marxista, cuya formulación respeta las siguientes características:
1.- La concepción materialista y dialéctica del mundo: el marxismo aspira a formular una concepción del mundo explícita, libre de componentes ocultos o idealizados. De este modo, una vez liberada la consciencia de estos componentes, podrá liberarse igualmente la práctica.
2.- La concepción marxista del mundo no es una filosofía: pues se trata de una concepción que no se coloca por encima de las ciencias positivas, sino que, por el contrario, se sostiene en la propia ciencia real. Quedaría la filosofía configurada, desde esta perspectiva, como un nivel del pensamiento científico, el responsable de la inspiración y la reflexión de la investigación, eliminando definitivamente la idea de la filosofía sistemática como conocimiento situado por encima del positivo.
Esta forma de concebir el mundo obedece al principio del “Inmanentismo”, que pretende que “la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo”, principio cuya renuncia significaría la del saber científico. Se constituye pues este inmanentismo en el principio fundamentador de la concepción marxista del mundo, y cuya formulación definitiva cristaliza en el concepto de Materialismo.
El otro principio fundamentador de la concepción marxista del mundo es el principio de la Dialéctica. Este principio hace referencia a la limitación que supone la simplificación o reducción a la que somete el método científico a la realidad. El método científico sacrifica lo cualitativo que en la realidad estudiada existe en favor de la simplificación cuantitativa, mucho más operativa científicamente hablando. Esta forma de operar hace que se prescinda una parte fundamental y decisiva en el conocimiento de la individualidad de los objetos estudiados.
Pero la verdad no admite este tipo de discriminación, por muy operativa que ésta sea. Como dice el propio Engels, la verdad es el todo. La existencia humana, en último término, se desenvuelve en un ámbito de concreciones reales; precisamente “aquello que la ciencia positiva no puede recoger”. Se hace por tanto incuestionable la necesidad de llevar a cabo una tarea, que es la de la Dialéctica Materialista, que “consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir más datos que los materialistas del análisis reductivo”. Es precisamente “el campo o ámbito de relevancia del pensamiento dialéctico el de las totalidades concretas”.
Hace referencia finalmente el autor de este texto a las aportaciones de Lenin a este respecto, quien afirma que el marxismo es “el análisis concreto de la situación concreta”, o sea, que la comprensión de las totalidades en sentido dialéctico supone la concreción de “presentes históricos localmente delimitados”.
Introducción de Manuel Sacristán a "ANTI-DURING". Autor: F. Engels.
Qué es una concepción del mundo.
En este texto, el autor reflexiona acerca de la naturaleza de las concepciones del mundo. Inicia el discurso con una serie de consideraciones generales acerca de qué es lo que constituye tales concepción, circunscribiéndose particularmente al ámbito social. Posteriormente se referirá a una concepción del mundo en particular, la marxista.
Comienza el autor del texto su exposición aclarando que una concepción del mundo no es un conocimiento en sentido científico, sino más bien “una serie de principios que dan razón de la conducta de un sujeto”, en base a los cuales se explica tal conducta. Tales principios son o suelen ser inconscientes, por lo que su materialización en conductas efectivas y observables suele desarrollarse de forma acrítica.
Es posible, según el autor, que estos principios se encuentren formulado explícitamente en la cultura propia de la sociedad en la que se vive. Tal cultura contiene “un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo físico y de la vida”, lo que suele condicionar la conducta de los sujetos que la comparten.
El hecho de que una cultura formule explícitamente su concepción del mundo no implica necesariamente, según el autor, que en realidad, de tal concepción se derive un funcionamiento social efectivo fiel a la misma. Suele darse en realidad que en la sociedad esté activa una concepción de la realidad transversalmente penetrada de ideología.
Se impone, por tanto, la necesidad de establecer una relación entre las concepciones del mundo y la ciencia positiva, de modo que podamos arrojar luz sobre estas cuestiones.
Vemos, sin embargo, como esta relación entre concepción del mundo y ciencia va cambiando a lo largo de la historia, de una civilización a otra. Es este proceso, el saber filosófico va perdiendo ámbitos de conocimiento a favor de las ciencias positivas, intentado desesperadamente salvar su propia identidad procurándose preguntas y respuestas supuestamente superiores a las de las ciencias, trascendiéndolas e integrándolas de modo que fuera capaz de constituir un saber válido para conocer la realidad “con la misma positividad que el de la ciencia”.
Esta pretensión de la filosofía sistemática pierde su razón de ser a mediados del S. XIX, teniendo a Engels como protagonista, debido a las características que el saber debía desde entonces tener y que la filosofía no tenía. Estas características son:
1.- Intersubjetividad: “que todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulación del mismo modo”. Esta característica es propia del conocimiento científico-positivo, y ajena al mundo de la filosofía así como el de la religión.
2.- Capacidad de posibilitar previsiones exactas: característica no presente en el saber filosófico.
El caso es que las concepciones del mundo carecen absolutamente de estas dos características propias del saber científico, pues aspectos fundamentales para ellas, como la existencia de Dios por ejemplo, son cuestiones no susceptibles de ser conocidas positivamente a través de la evidencia empírica.
La conclusión a la que llega el autor tras todas estas consideraciones es que “la concepción del mundo que tome a la ciencia como único cuerpo de conocimiento real” fundamentará su construcción en los descubrimientos científicos, y se erigirá así mismo como guía para las futuras investigaciones.
Vemos, en cualquier caso, que de una forma u otra, el conocimiento científico se encuentra condicionado por una determinada concepción del mundo.
Siguiendo la argumentación, el autor del texto analiza pormenorizadamente una de las posibles concepciones del mundo; la marxista, cuya formulación respeta las siguientes características:
1.- La concepción materialista y dialéctica del mundo: el marxismo aspira a formular una concepción del mundo explícita, libre de componentes ocultos o idealizados. De este modo, una vez liberada la consciencia de estos componentes, podrá liberarse igualmente la práctica.
2.- La concepción marxista del mundo no es una filosofía: pues se trata de una concepción que no se coloca por encima de las ciencias positivas, sino que, por el contrario, se sostiene en la propia ciencia real. Quedaría la filosofía configurada, desde esta perspectiva, como un nivel del pensamiento científico, el responsable de la inspiración y la reflexión de la investigación, eliminando definitivamente la idea de la filosofía sistemática como conocimiento situado por encima del positivo.
Esta forma de concebir el mundo obedece al principio del “Inmanentismo”, que pretende que “la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo”, principio cuya renuncia significaría la del saber científico. Se constituye pues este inmanentismo en el principio fundamentador de la concepción marxista del mundo, y cuya formulación definitiva cristaliza en el concepto de Materialismo.
El otro principio fundamentador de la concepción marxista del mundo es el principio de la Dialéctica. Este principio hace referencia a la limitación que supone la simplificación o reducción a la que somete el método científico a la realidad. El método científico sacrifica lo cualitativo que en la realidad estudiada existe en favor de la simplificación cuantitativa, mucho más operativa científicamente hablando. Esta forma de operar hace que se prescinda una parte fundamental y decisiva en el conocimiento de la individualidad de los objetos estudiados.
Pero la verdad no admite este tipo de discriminación, por muy operativa que ésta sea. Como dice el propio Engels, la verdad es el todo. La existencia humana, en último término, se desenvuelve en un ámbito de concreciones reales; precisamente “aquello que la ciencia positiva no puede recoger”. Se hace por tanto incuestionable la necesidad de llevar a cabo una tarea, que es la de la Dialéctica Materialista, que “consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir más datos que los materialistas del análisis reductivo”. Es precisamente “el campo o ámbito de relevancia del pensamiento dialéctico el de las totalidades concretas”.
Hace referencia finalmente el autor de este texto a las aportaciones de Lenin a este respecto, quien afirma que el marxismo es “el análisis concreto de la situación concreta”, o sea, que la comprensión de las totalidades en sentido dialéctico supone la concreción de “presentes históricos localmente delimitados”.
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